jueves, 4 de mayo de 2017

El loco


 Confinado estoy a mi guitarra, al ser el chico de la barra,
al que todos llaman loco.

Yo explico con mi mejor semblante como solía ser tu amante,
el que hacía canciones, poemas, el de las flores.
A la luz de las velas, en tu cama, siempre fuimos mejores.
Pinté todos los corazones que tu alma me pedía,
aun cuando mis dedos sangraban doloridos.

Tu sonrisa siempre supo ser calmante,
mis pasiones tus hastíos,
nunca me he culpado, yo no me he ido.
Aquí estoy, contándome la historia,
intentando volver al pasado,
para no dar, lo que no debí haber dado.

La injusticia de llevarte tu sonrisa, aún no te la perdono,
¿Tus ojos? No los extraño (empuño serio este lápiz)
¿Te sorprende? Algún día debía aprender a mentir.

No extraño tu calmante de sonrisa,
ni tus ojos perfectos,
¿El lunar de tu boca? ¡Era pérdida de tiempo!
Te maldeciré en las canciones, serás la mala del cuento,
mientras a mi corazón lo cura el tiempo.

 
¿Cuánto ha pasado, un año y tres meses?
No, no lo he notado.

La canción ya casi queda, va perfecta.
Mientras te desmoralizo gritando al viento,
el público aplaude de pie.
Cómo han cambiado los tiempos.

A las horas, vuelvo a contar la historia,
Con la guitarra en la barra, a los pocos que quedan,
les digo la verdad, recuerdo lo buena que eras,
me miran, yo miro mi cerveza, bebo otro poco,

soy el dolido, el loco.

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