jueves, 24 de julio de 2014

Contando

Demasiadas horas en la cama. Contando poco a poco agonía. Como si los recuerdos tuviesen un contador de dolor, y lo voy llevando a tope. Para herirme, es el castigo por dejar irte. Por dejar destruir el castillo de naipes, cuando pude haber sacado mi monopolio y pagar todo. Mi sello rojo de pinocho.

Abro libros y en cada historia y ‘palabra bonita’ vas inmersa, me lo tomo personal, siempre tú. Sigo recorriendo las palabras del libro nuevo y lo huelo cual rastro de tu piel. Lo atesoro en mis manos y clavarle una sonrisa siempre se me ha hecho muy sencillo. Mi marca-libros de princesa.

Finjo hipnosis con la historia, su autor me va pareciendo fabuloso, solo porque lleva tu apellido. Todo lo que va contando es muy feliz, es tan fácil burlarme de su fantasía. Ya me irrita tanta perfección. Todo apunta a un final ilustre, pero arranco la última página. Mis lentes 3 D.

Ya vas apareciendo entre mis trazos.


Saco los colores y empiezo a rayarte de rojo las sonrisas que están ausentes en los dibujos, tratando así de cambiarlo todo. Hasta que me gana la rabia y lo rayo todo. Lo rompo. Una copa de vino y a dormir. 


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