jueves, 22 de mayo de 2014

Ojos llenos de mí

Me despierto y están ahí, cada mañana, plantados como un ermitaño ante sus atardeceres.

Son tus ojos, siempre alegres que se abren y cierran al compás de mi boca y de mis ganas. De mi fuerza y de mis palabras. Los veo mirándome, en su ocaso de ternura, aguardando mis embestidas de locura.  Otra vez, apuntados hacia mi boca. Mientras te muerdes la tuya.

Van mis labios paseando sobre la estepas de tus cejas, mientras hago de tu boca un horizonte  que se toca con miradas, voy fijando tu sonrisa con mi dedo, el más débil. El que dibuja en la ventana, ante la noche, esos ojos llenos de mí. Me voy convirtiendo en artista, como tantos otros, me voy perdiendo en tu rostro, como nunca ha podido nadie. Voy besando en el virgen lienzo de tus labios, mi más roja aventura, impidiéndote sentir vergüenza de ser un lienzo, llevándote a ver lo que importa, el horizonte, nuestro arte.


Ya se encuentran las miradas, la hipnosis va a empezar, humedeciendo las sabanas con trazos de arrebatos. Hemos pintado un cuadro de tus ojos, tan perfectos, tan llenos de mí, miremos al mismo lugar, lo vamos a colgar.


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