lunes, 25 de noviembre de 2013

Memorias de mi inocencia (II)

(Lo bueno y lo malo)

Seguramente para algunas personas algo bueno es tomar una copa de Chardonnay mientras escuchan las melodías de Beethoven, para otros quizá, un vino chileno y Arjona, “ser cristiano es lo bueno, ser católico no”… Antisemitas, homosexuales, ateos... Y la lista puede seguir su rumbo. Lo bueno y lo malo. Palabras utilizadas por nosotros los seres inhumanos para darle un calificativo a las cosas que nos sientan comodidad, incomodidad o incluso temor. 


La batalla sin fin de lo bueno y malo data desde que empezamos a vivir en sociedad. Es una lástima que nos olvidemos de nosotros, que no nos sepamos de naturaleza imperfecta, olvidando también  el simple hecho de que cada quien tiene una realidad distinta y las acciones, opiniones y decisiones se toman en función a ello, a la subjetividad de cada quien. El ataque es incesante de unos para con otros, en todos los campos y disciplinas en que participamos socialmente. Jugamos a ser “Césares”, a ser “Dioses” y vamos con nuestros índices señalando lo que nos venga en gana. Por supuesto que sí podemos opinar lo que nos venga en gana, el problema surge cuando le ponemos la notita de “Bueno” y “Malo” a algo. Cuando la crítica se vuelve destructiva. 

Cuando “eso que te gusta, como no me gusta a mí, es una mierda”. ¿En qué momento se profundizó la intolerancia y es que no me di cuenta? Pero no me dibujaré como víctima, seguro que yo, muchísimas veces he pecado de “diosa índice” como una inhumana descerebrada al igual que todos acá. ¿Dónde nos desprendemos del dedo índice apuntador mental? “Te privo de mí, me privas de ti… nos privamos nosotros. (Bis) (Viceversa) (Coro)” 

Estamos de excursión a pasos lentos en la incongruencia radical “social”. ¿De verdad la juventud activa pide a gritos la globalización? ¡Pero es que no tenemos con qué comérnosla! ¿Cómo te comes la “libertad” física? Si estamos necesitando de una libertad mental como un bebé necesita su leche materna. ¿Existirán los hombres buenos y malos? ¿O seremos simplemente el conjunto de realidades diferentes, configuradas a partir de un montón de eventos (genéticos, sociales, físicos…)? ¿Qué tan libres somos?

Creo que ha surgido el momento -más que en otros, más que siempre-  la necesidad de buscar dentro de cada quien, eso que no podemos ver afuera, debe estar en ese rincón, atrapado dentro del conformismo, la dejadez, ignorancia, egoísmo, rabias y malestares. ¿Seremos más los que luchamos por la diversidad? ¿Serán más quienes luchan por mantener modelos inquebrantables (casi cánones)? Dicen por ahí que le tememos a aquello que no conocemos.

Preocupante es que aquello que no somos capaces de conocer, seamos nosotros mismos. Que en el fondo solo tengamos miedo “de ser”. Hay que sacar la casta cerebral… ¡por la humanidad!

                                                                        
-Opinión que surge como protesta a quienes maltratan, señalan, burlan, vejan, abusan y atacan a aquellos que son diferentes; genética, física, intelectual y sentimentalmente…, en todos los aspectos de la vida y actividades en las cuales participamos…
 Llámalo relaciones amorosas, religiones, política, música, cultura, deportes, economía… contra quienes también protesto, por dejar centrar en sí, este tipo de actitudes y comportamientos.-


RESPETEMOS EN CONDICIONES DE IGUALES DIFERENTES, PA’ SER FELICES. 


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