martes, 26 de noviembre de 2013

Lo supe

En ese momento lo supe. El sueño me estaba buscando y tú no dejaste que me encontrara, fue suficiente la invitación aventurera que dibujó una sonrisa en mis labios. Muy de prisa me vestí, sonreímos como niños «pobre mundo, ahí vamos». Y nos subimos al techo aún en la madrugada. Un pecado para alguien tan circunspecto como yo, pero al poner un pie arriba, por completo lo olvidé.


Vimos ponerse la mañana, tomados de la mano, decidiendo nuestro futuro. Algo que en ese momento, de unos niños no dependía. Sonreímos con el sol y supiste que te amaba, que en ese instante era yo, algo que jamás se sustituye con mil mañanas. En ese momento supe, cuando me tomaste de la mano y la perfección me embriagó, que miles de mañanas después, la «vida junta» iba a desaparecer. 



Aún cuento mil mañanas más para que cambie esta historia. Y si no, intentaré con un millón. 

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