miércoles, 16 de octubre de 2013

Un beso.

Un beso al aire. Para que viaje a aquellos lugares donde tanto hemos hecho el amor. El beso era para decir Adiós, la palabra que más te causa dolor. Y te hago el gesto muy bonito, te resoplo en el alma con mis secretos y a ti te basta.

Te armo y te deshago con las mismas ilusiones que tú observas mi partida y anhelas mi regreso. El regreso tan letargo, aburrido y casi rezo. Pero lo quieres así, yo prefiero dártelo porque la tarde gris me anda buscando y no quiero que me encuentre. Porque si me atrapa como lo hizo la rutina, me pasmo. Hasta que llegue el día donde no me apegue la situación, en la cama no seas igual, la lastima desaparezca y tu cabeza en mi pecho pese.

Cuando lo que lleve en la entrepierna valga y de ti me deshaga sin pena o remordimiento. Sabré que vas a tu ciclo de amores no correspondidos y siga tu vida una mierda. Pero no me sentiré culpable. Pienso en mí. Subo a mi cima, miro el vacío y para complacerte por darte dolores, me lanzo.

Pero el día no ha llegado, acabamos de amanecer juntos en mi cama, te estoy mirando. Te beso.

El beso era para dejar escapar la inspiración.


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