miércoles, 16 de octubre de 2013

Esperando el amanecer.

Cuando la brisa que venía desde el río enfrió nuestra mañana y ella se acurrucó junto a mí, mientras dormía profundamente, sabía que seríamos felices para siempre. La historia para contarles a nuestros nietos. Viéndola dormir a mi lado, imperturbable. Enloquecía porque abriera sus ojos y lo primero que viera fuesen mis ojos negros, quería verme en su mirada castaña, imperfecta por los afanes de la naturaleza. ¡Esa mirada!

Amanecía y por primera vez para mi, duraba una eternidad, yo no había podido dormir en toda la noche, planeando cada palabra, cada movimiento, tenía que ser lo primero que viera cuando despertara. Se movía, mi corazón bombeaba tan fuerte, iba a despertarse. Por fin me vería. Me vería y sabría que yo estaba ahí, expectante a nuestro primer amanecer. El primero de muchos, el mejor y más romántico. Pero se movió solo para girarse, (desesperación). La oí murmurar. Estaba boca abajo. Y yo, yo estaba ahí, temblando ante su espalda. ¡Esa espalda!

Un beso en la boca (murmuró de nuevo) y otro en su espalda, podía sentir la presencia de Dios en aquel lugar. ¡Y me dormí! No sé cómo, no sé cuándo. Al despertar, yo estaba en mi cama. Creo que estaba soñando. Mi mejor sueño. ¡Aquél sueño!


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Translate