miércoles, 16 de octubre de 2013

Buen día

Le resultaba difícil saber si dormitaba o  realmente estaba despierta. Tal vez producto de esa misma pesadilla que la ha perseguido con vehemencia y sin treguas. La misma persona, única situación e igual final. La sensación de desazón, el luchar para despertarse, agotar toda su energía mental para reaparecer en su mundo y no en esos tantos otros que recorre en sus sueños pesados con las medias puestas.

 Por fin abrió los ojos. Colocaba su mano temblorosa en la lámpara esperando que le calentara el cuerpo y que se enfriara el miedo.

Sentía lástima por sí misma, demasiadas cervezas en una misma noche, borbotaban palabras e ideas sin sentidos. ¿Culpa?

El viento frío  que entraba por la ventana se congeló  de repente y lo sintió materializarse como una mano que le abrazaba la cadera. La sensación fue terrible, ya la lámpara no le daba calidez. Se giró, esperaba seguir en la pesadilla porque podía seguir luchando para despertarse, pero no. El rostro de alguien durmiendo a su lado le heló los sentidos, se le enredaron las tripas al notar…
… al no notar conocidas las facciones de aquel rostro.

"Te volviste a fallar."


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